viernes, 31 de julio de 2009

Demos a Dios lo que es de Dios

Decimos: no tengo tiempo por la mañana de decir Padre, te doy gracias por haberme permitido ver la luz de este nuevo día.
Decimos: no tengo tiempo y tenemos tiempo de leer el periódico, de echarnos un cigarrillo o un café,... y no tenemos tiempo, ni tan solo un minuto, para hablar con Nuestro Padre Celestial.
No tenemos tiempo a la hora de comer, de dar gracias por los alimentos que tenemos y sabemos que hay muchas personas que no tienen ni un trozo de pan que llevarse a la boca, y nosotros con la comida de sobra.
Sabemos que en muchas casas de familia se suelen votar las sobras de comida, o echárselas a los perros. Nosotros, que tenemos comida de sobra, no sabemos dar gracias. Aprendamos a decir: Padre, te doy gracias porque en mi casa tengo la comida de sobra, cuando yo sé que en muchos lugares de la Tierra hay hermanos que mueren de hambre.
Dicen: no tengo tiempo y tienen tiempo de ver una película en la televisión, que dura dos horas. No seamos hipócritas, y demos a Dios lo que es de Dios.

La verdad es que nos acordamos de Dios cuando nos vemos gravemente enfermos. Nos vemos ante la sala de un hospital y decimos: Dios mío, si salgo de esta yo te prometo esto.. y lo otro... ¿no es cierto?
Acordémonos, pues, de Dios todos los días y no esperemos a estas situaciones.

Sepan que hay vida al otro lado: vida espiritual, eterna. La muerte no existe; nos separamos del cuerpo... a este le dan sepultura, pero lo que vale es el Espíritu, que vuelve a Dios que lo dio. En la Tierra todavía hay muchas personas que no saben que la vida es eterna, que pasamos de este mundo al mundo espiritual. Entérate hermano: Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos: todos viven para Dios.

Al hablar de Dios en este mundo, muchísimas personas te dirán que estás loco. No se dan cuenta de que los locos de verdad son los que hacen las guerras, los fabricantes de armas, los que matan inocentes, o esos que venden esa droga que corrompe a gran parte de nuestra juventud. Para mí esos son los que hacen daño, los locos.
¿Qué daño hago en comunicarles que Dios es Nuestro Padre y que a su lado viviremos para siempre?
Demos a Dios lo que es de Dios.

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