miércoles, 29 de julio de 2009

A mis amigos

A mis amigos, esos religiosos, esos que se dan esos grandes golpes de pecho. Esos mismos me han coronado de espinas, me han escupido en la cara, me han despreciado, me han rechazado y me han tratado de loco.
Ocurrió hace más de 2000 años y está ocurriendo hoy en la actualidad. He venido como hombre y he tomado un cuerpo de carne y hueso, estoy en este mundo pero no soy de este mundo. Les prometí volver y lo he cumplido, son ustedes los que no creen en mí, nunca han creído a pesar de que les he venido diciendo la verdad desde el principio. Si hubieran conocido la verdad me hubiesen conocido a mí y hubiesen conocido a aquel que me envió, Dios con nosotros.
Sé que no les gusta el cuerpo que yo he escogido, este cuerpo de carne y hueso, vendré con otro cuerpo, pero eso será más adelante. Que yo haya bajado del cielo, eso no se lo cree nadie, esa es la fe que me he encontrado, poca fe casi ninguna.
Conocerán las Escrituras porque las leen, pero no me han conocido a mí ni han conocido a aquel que me envió, les daré un tiempo para que piensen, ya que ni eso saben hacer.
No me busques en la iglesia ni fuera de ti, Dios con nosotros, en nosotros, en cada uno de nosotros. Del templo me echaron y muchos cogieron piedras para arrojármelas, me despreciaron, lo mismo que está ocurriendo hoy en día y una vez más les tengo que perdonar porque están que ni se enteran y no saben lo que hacen.
Hablaré con personas agradecidas que tengan educación y que me sepan respetar. Si no hay un respeto, si no hay una educación, mejor ni hablar.
Soy un ser de respeto, de mucho respeto.
Dios con nosotros. Dicen Señor Señor y cuando lo tienen delante ¿qué ocurre?... lo mismo de lo mismo, esa es la fe que tienen, la de siempre, poca o ninguna, por sus frutos los conoceréis, mis amigos esos que ven y se hacen los ciegos, esos que oyen y se hacen los sordos, hay que ver qué amigos tengo, me han vuelto a crucificar, despreciándome, rechazándome y tratándome de loco y no saben que al juzgarme a mí se están condenando ustedes mismos.
Tienen que verlo para creerlo y ni aun así, ya que lo están viendo, lo están oyendo y no se lo están creyendo. Dios con nosotros, en nosotros, en cada uno de nosotros.
Para hablar con Dios cualquier lugar es bueno y no tiene que ser precisamente la Iglesia ni estar metido en ningún grupo religioso, cualquier lugar es bueno. Dios con nosotros, en nosotros, en cada uno de nosotros.

No hay comentarios: